¡Buenos días lectores!
Hoy estoy emocionada de compartir con ustedes una #reseña especial en conmemoración de la reciente presentación de “Las noches perdidas”, la esperada segunda parte de la trilogía de Sofía Aguerre, lanzada este mayo.
Quiero expresar mi agradecimiento a la editorial Urano por enviarme estos ejemplares.
Sofía Aguerre, autora uruguaya, ha capturado la atención de los lectores con su trilogía compuesta por Lunas de marzo y Las noches perdidas. Estas novelas, que se entrelazan a través de personajes profundos y tramas emotivas, ofrecen una exploración íntima y poética de la vida, el amor y la pérdida. A continuación, analizamos los elementos que hacen de esta trilogía una obra imperdible en el panorama de la literatura contemporánea.

“Mina Strolz lleva una vida acomodada en un pequeño pueblo de Austria. Cuando su madre se enferma, desesperada y sin pensarlo dos veces, acude a la bruja del bosque en busca de ayuda.
Aunque espera una cura milagrosa, se encuentra con algo muy diferente: es testigo de un asesinato.
Todo empeora cuando el sospechoso, Maximilian Eisler, decide quedarse en el pueblo. Mina no confía en él, pero no tiene pruebas y sabe que nadie va a creerle. Además, por si no fuera suficiente, algo letal acecha en el bosque.
¿Podrá Mina demostrar que Eisler es un asesino antes de que su familia sufra las consecuencias? Para eso, deberá seguir la luz de las luciérnagas y resolver el misterio que han traído consigo las lunas de marzo.”
En esta primera entrega de la trilogía, Lunas de marzo, nos introduce a una protagonista joven que se encuentra en la encrucijada de la adolescencia y la adultez. Con una prosa lírica y evocadora, Aguerre nos sumerge en las emociones y dilemas de la juventud: el primer amor, la búsqueda de identidad y el descubrimiento del propio camino. Los personajes están maravillosamente delineados, cada uno con una profundidad que les confiere vida y autenticidad.
La narrativa de Aguerre destaca por su capacidad de transportar al lector a los lugares y momentos descritos, creando una atmósfera que es tan real como mágica. Las descripciones sensoriales y la introspección de los personajes permiten una conexión emocional que hace de Lunas de marzo una lectura envolvente y reflexiva.

“¿Quién es Irén Borbála? Ni siquiera ella misma sabe responder esa pregunta. Irén ha decido dejar atrás su tumultuoso pasado para empezar una vida tranquila en Viena. Sin embargo, los sueños premonitorios vuelven a poblar sus noches: polillas, un farol en la oscuridad, una mujer cubierta por un velo. Entonces, un acontecimiento inesperado trastoca la vida apacible que tanto anhelaba. Se rumorea que una bruja ha sido asesinada en la ciudad, e Irén sabe que debe investigar lo que sucede cuanto antes.
Ayudada por aliados improbables y obligada a enfrentar emociones que no entiende del todo, se verá envuelta en un misterio más grande del que había imaginado. ¿Qué significan las polillas que aparecen en la escena del crimen? ¿Por qué la víctima dejó anotaciones crípticas sobre el ámbar? ¿Qué son las marcas dibujadas en torno al cadáver?
Más pronto que tarde, Irén se dará cuenta de que para llegar al fondo del asunto primero deberá superar la barrera más grande de todas: ella misma. La búsqueda de respuestas la llevará por un camino de aprendizajes, de dolorosas pérdidas y de desafíos que pondrán a prueba todo lo que creía hasta el momento.”
En su segunda novela, Las noches perdidas, continúa explorando la vida de los personajes que hemos llegado a conocer y amar. En esta entrega, Aguerre se adentra en temas más oscuros y complejos, como la pérdida y el dolor, pero siempre con una luz de esperanza y redención. La estructura narrativa se vuelve más intrincada, reflejando la profundidad de los conflictos internos de los personajes.
Aguerre demuestra una maestría en la creación de atmósferas melancólicas y contemplativas. Su habilidad para describir los escenarios y las emociones de los personajes enriquece la experiencia de lectura, haciendo que cada página resuene con autenticidad y sensibilidad. La complejidad de los personajes y su evolución a lo largo de la trama son prueba del talento de la autora para capturar la esencia de la condición humana.

Esta trilogía de la cual de momento hay solamente dos tomos, es un viaje literario que invita a los lectores a explorar las profundidades del alma humana. A través de Lunas de marzo y Las noches perdidas, Aguerre ha tejido una narrativa que es tanto introspectiva como universal, resonando con la experiencia de ser humano en todas sus facetas. La belleza de su prosa y la profundidad de sus personajes hacen de estas novelas una adición valiosa a cualquier colección de literatura contemporánea.
Para los amantes de las historias emotivas y bien contadas, la trilogía es una lectura obligada. Cada libro ofrece una experiencia única, rica en emociones y reflexiones, que permanece con el lector mucho después de haber cerrado el libro. Sin duda, Sofi ha consolidado su lugar como una voz destacada en la literatura actual, y su trilogía es un testimonio de su talento y visión artística.
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